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miércoles, 2 de febrero de 2011

«¡Mehr Licht!», Más luz, para opinar

Pocos momentos antes de morir Johann Wolfgang von Goethe el 22 de marzo de 1832 en Weimar, alcanzó a decir «¡Mehr Licht!», «¡Más luz». «¡Más luz», era lo que pedía el poeta autor del Fausto refiriéndose a que quería más conocimiento.

Y quizás esto es lo que nos hace falta, sobre todo ahora que hay una necesidad relevante de recuperar la conciencia de que las ciudades son más vastas y más ricas de lo que nos quiere hacer pensar la colorida comparsa del mundo contemporáneo, que habla y se mueve como un fantasma disfrazado de posmoderno.


Y la recuperación de tal conciencia, en buena parte, la debe hacer la academia, específicamente launiversidad, así ésta se encuentre muy desubicada de lo que está pasando en estas sociedades nuestras tan caóticas y llenas de incertidumbres, máxime porque los ciudadanos de ahora estamos en un umbral desde donde no se ve bien lo que hay afuera, y tampoco lo de adentro. Hay poca luz, a pesar de que algunos sostengamos que vivimos en la era de la información; unos, más optimistas, digan que estamos en la sociedad del conocimiento; y, otros, los más atrevidos, que Manizales es una “ciudad universitaria.”

Las ciudades, vistas en su justa medida, son espacios privilegiados para entender los diversos modos de socialización e interacción humana, los movimientos sociales, las identidades colectivas, los modos de ser y habitar, la imaginación y expresión, simbolización y producción de significados, al igual que los procesos comunicacionales. 

Lo había dicho hace mucho tiempo, por allá en 1997 (año en el que salió una publicación producto de los sueños de un grupo de estudiantes de Comunicación Social y Periodismo, de la Universidad de Manizales, denominado Fermín, y con quienes caminé un buen rato), y hoy deseo “repetirlo”, puesto que continúa siendo vigente lo que pensábamos en ese entonces.

Las ciudades, vistas en su justa medida, son espacios privilegiados para entender los diversos modos de socialización e interacción humana, los movimientos sociales, las identidades colectivas, los modos de ser y habitar, la imaginación y expresión, simbolización y producción de significados, al igual  que los procesos comunicacionales.

Con Opiniones estamos en la búsqueda de entender e interpretar las infinitas maneras de cómo se han ido construyendo las relaciones de convivencia de personas que piensan diferente, actúan y viven diferente; de oír las músicas que se niegan a abandonarse; de mirar en detalle la construcción física de las gramáticas arquitectónicas; de leer las literaturas que no pretenden abrirse camino por medio de concursos publicitarios y que, en consecuencia, no le hacen el juego a las leyes del mercado; de estudiar la pluralidad de las religiones; y de apreciar las artes plásticas que no se sienten obligadas a dejarse colar en el filtro de las galerías extrañamente publicitadas. Buscamos, igualmente, analizar ese tejido social citadino que se vuelve complejo, intencional, fluido, vital, poderoso, híbrido; disfrutar de los juegos laberínticos de la conversación; y caminar por lugares geográficos, quizás desterritorializados.

En esta búsqueda de cómo hacer camino al andar, Opiniones, lo que propone, especialmente a los profesores y académicos de la ciudad y de la región, es sentir y pensar (o pensar y sentir) la ciudad, la región, el país.

Los profesores y académicos no debemos oponernos al mercado laboral; debemos estudiar las tendencias del mercado y diseñar estrategias para construir nuevos nichos en los cuales la academia se posicione; para el efecto, es menester pensar en nuevas líneas de producción de conocimiento que permitan implementar y contribuir con el desarrollo; tal es su vocación. Pero, al mismo tiempo, el horizonte que no podemos perder de vista es que las ciudades (incluyendo, por supuesto, lo rural) son más amplias, variables y diversas que lo que puede hacernos pensar el simple mercado.

Y para todo esto, requerimos como Goethe de «¡Mehr Licht!», «¡Más luz» para opinar. Sólo eso.









Luis Ospina Carvajal
Director

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