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viernes, 18 de febrero de 2011

Los economistas neoliberales: nuevos criminales de guerra: Renán Vega Cantor


El libro tiene como propósito demostrar, en palabras del autor, “por qué los economistas neoliberales son auténticos criminales de guerra” (p.26), recordando “que existe un vínculo indisociable entre capitalismo y neoliberalismo”, lo que significa que el papel de los ideólogos del neoliberalismo “no puede entenderse sin hacer referencia a la barbarie capitalista” (p.16). Para argumentar lo anterior, la investigación está estructurada en 10 capítulos que podrían discriminarse de la siguiente manera: los dos primeros establecen los perfiles de los economistas neoliberales, identifica sus procesos y escenarios de formación académica, sus concepciones “filosóficas”; y plantea por qué los neoliberales desconocen los derechos humanos de tipo económico, social y cultural.

De igual modo, refiere una nueva conceptualización que permita develar la esencia real de los procesos capitalistas estimulados por el neoliberalismo, reconociendo la importancia de los conceptos para el análisis de la realidad, especialmente en tiempos de la nueva vulgata planetaria. Se busca, afirma Renán, “desmitificar el vocabulario empleado por los neoliberales y los globalizadores –pretendidamente neutro y científico- que ha llegado incluso a convertirse en el lenguaje cotidiano de sectores políticos de izquierda y mostrar que tras esa jerga tecnocrática, en apariencia inocente, se esconde una dimensión delincuencial, materializada en la actualidad en las políticas neoliberales en todo el mundo” (p.60).

En los demás capítulos demuestra la responsabilidad de los economistas neoliberales en la actual barbarie capitalista, construyendo una tipificación y caracterización de los crímenes que éstos promueven: así, desde el capitulo tres hasta el capitulo diez se abordan (en el mismo orden que aquí se nombran), los crímenes laborales, educativos, sanitarios, alimentarios, hídricos, ambientales, biogenéticos y demográficos. Cada capítulo y, en general, toda la investigación, se soporta sobre una amplia bibliografía procedente de diversos lugares del planeta, elaborada, en unos casos, por los propios promotores de la barbarie y, en otros, por críticos del capitalismo y promotores de nuevas realidades.

Muchas cuestiones podrían destacarse de esta investigación. Aquí se señalan dos: En primer lugar, enfocar el análisis de los economistas neoliberales como grupo social articulado a una estructura política y económica concreta. Esa mirada permite, por ejemplo, desmitificar al propio neoliberalismo que, además de ser concebido por seres  de carne y hueso, necesita de individuos que lo apliquen en contextos sociales particulares. Si Perry Anderson y otros analistas mostraron en su momento los orígenes intelectuales del neoliberalismo por allá en la década de los cuarenta del siglo anterior, destacando el papel de individuos como Karl Popper, Milton Friedman, y Michael Polanyi, entre otros, investigaciones como la que comentamos permiten identificar la responsabilidad de ciertos grupos sociales en la operativización del neoliberalismo en países como Colombia. No basta con decir que el neoliberalismo ha sido impulsado por instituciones del orden mundial como el FMI o el Banco Mundial, o del orden nacional, como el Ministerio de Hacienda, de Comercio Exterior, el Banco de la República o el DNP, para el caso colombiano. El análisis debe ir más allá, identificando aquellas comunidades de intelectuales que se han “capacitado” en circunstancias comunes, para aplicar el modelo en los distintos países, por la vía de los Planes de Ajuste Estructural, o, como los redefine el autor, Planes de Muerte Estructural.      

Un segundo elemento para destacar, es el planteamiento de la responsabilidad de los economistas neoliberales con los crímenes del capitalismo. Son criminales de guerra, afirma Renán, no solo “los que aprietan el gatillo para matar a sus victimas sino también los que las seleccionan y planean como ejecutarlas” (p. 18). Y el neoliberalismo debe verse como un plan de eliminación sistemática de la población pobre del planeta, no apta para “competir en el mercado”. El panorama es diciente: “La privatización, la flexibilización laboral, la desregularización financiera, la apertura económica abrupta e indiscriminada, en suma los Planes de Ajuste Estructural, se constituyen en las tácticas de guerra agenciadas por los criminales de guerra neoliberales con la finalidad estratégica de consolidar el poder y la riqueza en pocas manos, como lo han logrado en el último cuarto de siglo. Y en esa guerra, como en cualquier conflicto bélico, hay victimas y ganadores. Las victimas se cuentan por millones en todos los continentes, aunque se encuentran principalmente en África, en Europa Oriental y en América Latina” (p. 43). 

Al proponer una perspectiva analítica que relacione las acciones del neoliberalismo con un nuevo tipo de criminalidad, se esta apuntando a crear esas nuevas formas de combate intelectual de las que hablaba en su momento Pierre Bourdieu. Al respecto, señala Renán: “(…) es necesario comenzar a desarrollar otro tipo de perspectiva analítica que estudie las acciones neoliberales como un nuevo tipo de criminalidad económica y social, que debería convertirse en la base de la respuesta de los pueblos y grupos sociales afectados por ese ‘novedoso tipo’ de criminalidad y que, en la perspectiva de construir sociedades democráticas y poscapitalistas, podría convertirse en la base del juicio a los responsables del desangre, saqueo y miseria de los pueblos de los países del Sur del mundo” (p.61). Este tipo de planteamientos debería tener incidencia en las prácticas políticas de las organizaciones, movimientos, partidos o procesos que confrontan cotidianamente al neoliberalismo. Nuevos blancos de ataque aparecen en el escenario de la confrontación política.      

Sin duda, el combate al neoliberalismo, y desde luego, al capitalismo en general, debe en algún momento –el cuándo, lo dice la intensidad de la confrontación- pasar necesariamente por la identificación de aquellos grupos sociales que, ubicados en escenarios particulares, han sido los responsables intelectuales del diseño, adaptación y aplicación de las políticas económicas que han generado. Es por eso que trabajos como el aquí comentado permiten avanzar en esa dirección, al poner en evidencia los niveles de responsabilidad de los economistas neoliberales en la “guerra contra los pobres del mundo.”


Por José Abelardo Diaz



2 comentarios:

  1. Pregunto Yo, no será un CRIMEN EDUCATIVO, que me manden un trabajo en la universidad sobre el Capítulo 8 de ese libro Y SEA IMPOSIBLE conseguirlo gratuitamente en las redes SOCIALES, y me tenga que ver en la necesidad de comprarlo a la única persona que lo tiene por Bs. 2800, lo que en mi pais VENEZUELA equivale al sueldo de 1 mes completico, sin que me quede tan siquiera para comerme una arepita con un jugo, por favor.

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  2. es cierto que complejidad con esa lectura, que no tiene facil acceso, no es posible asi trabajar

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