Pages - Menu

viernes, 10 de diciembre de 2010

Derechos Humanos Vs. la trata de personas


Hoy más que nunca, cuando se habla de violación a los derechos humanos (en la generación que sea), no hay que olvidar por ningún motivo al crimen organizado, entendido éste como "todo delito transnacional grave cometido por un grupo de tres o más personas que actúe con el propósito de obtener un beneficio de orden material". Y por supuesto, uno de los terribles delitos que violentan todos los derechos que tiene un ser humano es que se comercie con su cuerpo, su dignidad y sus sueños. Y junto a la trata de personas están el tráfico ilícito de migrantes, el de drogas, de armas, el mismo contrabando de recursos ambientales, el de los productos pirateados y la ciberdelincuencia.


Guillermo Orlando Sierra Sierra
Rector Universidad de Manizales

Por obvias razones, sabemos que el crimen organizado no puede funcionar sin un mercado dinámico y ágil, a tal punto que si bien las autoridades lo combaten y logran meter en la cárcel a miles de delincuentes, a la larga uno puede constatar fácilmente que la cosa no cambia, porque aquel no se ve afectado toda vez que los incentivos económicos no sufren alteraciones negativas. El mismo mercado planteará nuevas lógicas de organizaciones de bandas y personas que fácilmente se dejan corromper por este flagelo de la humanidad.

De ahí que me atreva a proponer que las lógicas de trabajo deberían variar sustancialmente; es decir, que se requiere buscar estrategias para afectar el sistema criminal en sus estructuras, las mismas que tienen que ver con los mercados que las sostienen, incluyendo por supuesto a aquellos personajes de cuello blanco: abogados, contadores, agentes inmobiliarios y hasta banqueros quienes blanquean sus ganancias terminando por fortalecer el mercado negro.

Junto al desplazamiento forzado, al hambre, a la pobreza, aparece uno de los más crueles en el mundo contemporáneo, que bien puede considerarse como la esclavitud del siglo XXI: la trata de personas. No es otra cosa que la violación simultánea y sistemática de todos los derechos humanos en una sola persona; y no solo se la esclaviza con fines de explotación sexual, sino que para completar el panorama se la explota laboralmente y se comercia con la extracción de sus órganos.

Por eso creo, que hoy que se conmemora el Día internacional de los Derechos Humanos, todos los ciudadanos debemos pensar con mucho juicio y seriedad este problema de la trata de personas. Desde el Estado, pasando por las organizaciones que defienden los D.H., y llegando a cada uno de los habitantes de este país (y de América Latina), es necesario buscar mecanismos para incidir en los marcos jurídicos y en las políticas públicas para combatir la trata de personas. Para el efecto, hay que visibilizar este delito, ponerlo sobre la mesa de discusión en grandes foros en universidades y en organizaciones sociales; todos debemos comprender la inmensa complejidad de este problema, entenderlo en todas sus dimensiones.

De igual manera, desde nuestras casas tenemos que hablarlo con nuestros hijos y crear en ellos la necesidad de que puedan identificar sin demora alguna los riesgos de la trata de personas y sus implicaciones. Las mismas empresas, públicas y privadas deben generar campañas de socialización sobre esta forma de crueldad contra los seres humanos; incluso, los mismos periodistas deben ser capacitados sobre este particular.

Qué mejor conmemoración del Día internacional de los Derechos Humanos que hablar sobre problemas concretos que nos atañen a los ciudadanos; y la trata de personas es algo tangible. Nuestros seres amados, especialmente nuestros jóvenes, desaparecen de un momento a otro, y no siempre es porque estén enrumbados desde hace dos días.


No hay comentarios:

Publicar un comentario