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viernes, 23 de julio de 2010

Independencia = conciencia histórica


Por obvias razones, al igual que la mayoría de los colombianos, creo que es necesario -y por salud mental- conmemorar la independencia nuestra. No deseo hablar de celebración, prefiero el término conmemorar, porque significa traer a la memoria; lo cual me parece relevante, si no queremos repetir la historia de hace 500 años. ¿O será que, guardando las proporciones, eso es lo que estamos haciendo: repetirla?


Guillermo Orlando Sierra Sierra
Rector Universidad de Manizales

Y como no voy a desaprovechar este corto espacio que tan generosamente se me otorga, pues no voy a repetir los mil argumentos sobre la importancia histórica de la Independencia que con seguridad otros harían mejor que yo; así que no voy a disertar sobre si se habla mejor del descubrimiento o encubrimiento de América; o del encuentro o desencuentro de dos mundos, de dos culturas; o de los 500 años de resistencia indígena... Quiero pensar en otra faceta; y por eso pregunto, si la independencia conlleva la autonomía, tanto individual como colectiva. En términos generales, se sabe que la autonomía implica regirse uno mismo por sus leyes; y se la define como la capacidad de los sujetos o personas, los gobiernos y los pueblos de asumir sus intereses y acciones a través de normas y poderes propios, los que son opuestos a cualquier dependencia o subordinación.

En este sentido, la autonomía implica independencia, lo cual conlleva entender que esta no es complaciente, tiene por el contrario un rol cuestionador y pone en duda el pensamiento del sentido común, por ejemplo. Se trata, entre otras cosas, de una profunda responsabilidad histórica que nos exige asumirnos como país y como sociedad.

Para el efecto, ahora que conmemoramos los 200 años de independencia, nos urge la memoria histórica de la que no podemos desprendernos; y no me refiero a que esta tiene que ver únicamente con el pasado. La memoria histórica significa ser capaces de seguir construyéndonos con la misma audacia y dignidad que lo hicieron nuestros antepasados. Cada uno de nosotros es responsable de su destino: "Caminante no hay camino / se hace camino al andar".

Y como pertenecemos a un país joven, pero ante todo pertenecemos a un país de jóvenes, pues conviene hacer énfasis en que si hay algo que caracterice a los jóvenes es justamente su independencia. Por eso, una Universidad Moderna debe tener como premisa fundamental que la educación sea un proceso mediante el cual los estudiantes tengan las infinitas posibilidades de ser autónomos e independientes, capaces de asumir los retos y las responsabilidades propias de un destino colectivo.

Una Universidad Moderna debe fomentar esa independencia, que conlleva, como lo dije, un alto grado de responsabilidad. Por eso digo que la independencia no se celebra, se conmemora. Y esto solo sucede cuando reconocemos que esta ciudad, esta región y este país, solo pueden subsistir con independencia y autonomía. No hay otra manera. Pienso que es hora de poner en acción nuestra conciencia histórica y no solo como conciencia teórica, tal como lo señala el profesor Hugo Zemelman.

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