Pages - Menu

viernes, 25 de junio de 2010

Por fortuna somos una sociedad plural y diversa


Reza el artículo 1o de la Constitución Política que "Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria, descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista…". Y es a este último concepto al que quiero referirme, porque me da la sensación de que muchos en este país quieren volver a las formas de organización social que imperaron durante poco más de quinientos años (desde el S. XIV hasta finales del S. XIX), cuando el propósito central de la acción política y del pensamiento político consistía en abolir las entidades o instituciones autónomas dentro de la sociedad y centralizar el poder del gobierno. En esa fase histórica, príncipes y gobernantes establecieron un consenso con la idea de hacer una "unidad" nacional para mandar, y terminaron por denominarlo con toda tranquilidad "soberanía".



Guillermo Orlando Sierra Sierra
Rector Universidad de Manizales

Pero, a quienes piensan y se devanan los sesos urdiendo cómo hacer de la unidad nacional un propósito único (y por lo tanto excluyente), el asunto se les complica; porque hoy más que nunca tanto la sociedad misma como el cuerpo político son pluralistas. Y aunque no obstante -y en contravía de muchos- se pretenda que sólo exista un centro único y organizado de poder: el gobierno, lo cierto es que en la sociedad y en el mundo político hay muchos centros de poder, que están fuera del gobierno y que son independientes de él. Hoy se habla de pluralismo concentrado en las funciones y en el desempeño. Se trata de un pluralismo de organizaciones con propósitos colectivos, dedicados a una tarea social: o creación de riqueza, o escolaridad, o formación de valores y de hábitos de la juventud, o al cuidado de la salud… en fin. Es un pluralismo ajeno a la dimensión política misma. En cambio, el pluralismo político en la actualidad se concentra en el poder; es un pluralismo de grupos que están destinados a causas únicas y a intereses únicos: los movimientos de masas, de minorías pequeñas, pero disciplinadas. Su misión es obtener a través del poder lo que no pueden mediante mecanismos de persuasión o, mejor aún, de convicción.

Hace poco más de 150 años, las tareas sociales se hacían principalmente en el hogar; fuera que se tratara de la crianza y educación de los hijos, o del cuidado de los enfermos y de las personas de la tercera edad. En la actualidad, estas responsabilidades pasaron a entidades e instituciones organizadas: empresas de negocios, sindicatos, ONG, hospitales, asilos, guarderías, escuelas, universidades…

Cada una de estas instituciones se dedica a una sola tarea: producir bienes o servicios económicos, como una compañía de negocios; y cada una debe tener su propio órgano de gobierno, su propia administración. Para el efecto, cada una tiene que gozar de autonomía si quiere producir resultados. En lo personal creo en esto: en el camino del reconocimiento de la pluralidad y de la diversidad, que tienen que estar abanderados por la autonomía.

Me preocupan los visos de totalitarismo que estoy presenciando en este país. Llamo la atención sobre la urgente necesidad de que no repitamos lo que pasó en las rusias, las italias y las alemanias de los años 20, 30 y 40; en todas éstas, se hicieron inimaginables esfuerzos por conservar el monopolio del poder en manos de un gobierno único y soberano. No hay que olvidar que los totalitarismos de derecha y de izquierda fracasaron rotundamente; y esto sucedió porque quisieron abolir la autonomía de las instituciones; habían perdido de vista el horizonte de que lo que caracteriza a las sociedades actuales, en cualquier rincón de este planeta, es que son plurales y diversas. Por fortuna.

Ahora, me preocupa que, bajo el pretexto de la unidad nacional, se termine por absorber, subordinar y someter a toda la sociedad, a todas las instituciones y a todas las funciones sociales. No quiero ver que en este país se reduzca su infinito potencial a un solo abrazo: el del Gran Hermano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada