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viernes, 19 de marzo de 2010

La crisálida de la política colombiana


Con lo que vi el domingo pasado en las elecciones para el Congreso de la República, quedé convencido de que el cambio de la vida política en este país es una empresa quijotesca, que de por sí viene encontrando detractores por doquier y obstáculos que hacen que el camino sea difícil de transitar.



Guillermo Orlando Sierra Sierra
Rector Universidad de Manizales


Hoy, las lamentaciones no tienen cabida. Por el contrario, creo que debemos hacer algo; y qué mejor que pensar y buscar maneras para contrarrestar ese pensamiento estéril que se niega a permitir el despliegue de todo el potencial del que somos capaces los colombianos, y que nos brinda una infinita posibilidad de regenerarnos.

Por eso, creo que bien vale la pena traer a colación la metáfora de la crisálida. Dicen los expertos que para que la oruga logre convertirse en una mariposa, debe encerrarse en una crisálida. Y lo que sucede en el interior de la oruga es que su sistema inmunitario comienza a destruir todo lo que le corresponde a la oruga, incluyendo su sistema digestivo, puesto que la mariposa no comerá los mismos alimentos que la oruga; lo único que se mantiene es su sistema nervioso. La oruga, por lo tanto, se destruye para poder crearse en una mariposa. Y cuando se rompe la crisálida, lo que vemos despertar de su sueño, con sus alas pegadas, es una hermosa mariposa. Entonces, con inquietud manifiesta, nos preguntamos en qué momentos abrirá sus alas. De pronto…, la mariposa alza el vuelo.

Las elecciones del domingo (como todo proceso electoral que se produce por las ansias de conquistar el poder; y para muchos a costa de lo que sea) nos mostraron un espacio en donde los partidos compiten entre sí; en donde se configura y se da un real dispositivo de poder. Se produce algo así como lo que sucede en el interior de la oruga. Y así hemos aceptado la forma de hacer política en este país y en América Latina; la oruga a la postre ni siente que está siendo destruida; y nosotros ni siquiera sentimos la forma como se deslegitima la vida política.

Pero lo que vi el pasado domingo 14 de marzo, me hace pensar que se han comenzado a romper las crisálidas y que volarán hacia una nueva fase de la política, caracterizada por una especie de diseminación de espacios y formas de intercambios políticos. Por ejemplo, recientemente hemos presenciado iniciativas populares que ‘puentean’ a los partidos y les muestran otras lógicas de hacer política, con mecanismos de negociación con el Estado, distintos de las viejas representaciones partidistas y territoriales.

Estas mariposas que han roto sus crisálidas constituyen sus propios terrenos civiles y terminan por cuestionar que el Estado soberano sea el único y exclusivo lugar y objeto del ejercicio político. En este país se está gestando, el rompimiento de un conjunto de crisálidas cuyos rasgos distintivos son la diversidad de voces capaces de hablar no en un solo lugar, sino en múltiples espacios en donde hacen política.

Creo que las mariposas emergieron de sus crisálidas y han comenzado a configurar nuevos escenarios que habrá que mirar con sumo cuidado. Las mariposas desplegaron sus alas y comenzaron el vuelo de la democracia. Y esta mutación es importante. Por ello, avizoro un mundo de esperanzas para todos y todas; quizás el futuro de un nuevo modelo de democracia.

Ojalá la vida de esta nueva forma de convivencia y de paraíso terrenal, no sea tan efímera como la de las mariposas.

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